Se suponía que la COP30 estaría dedicada a la ADAPTACIÓN climática. Lo que significa que la humanidad, mediante estos acuerdos, de debería estar preparando para escenarios ambientales de aumento de temperaturas mundiales y busca medidas para adaptarse a estas nuevas condiciones. Pero ¿qué pasó? ¿La COP30 Brasil está a punto de fracasar?
El Acuerdo de París de 2015 estableció el Objetivo Global sobre Adaptación (Global Goal on Adaptation, GGA). En los últimos años empezó a trabajarse para la implementación del GGA, definiendo objetivos globales de adaptación en diferentes ejes. Al cierre de la primera semana de la COP-30 en Belém, concluyó también la fase técnica de negociación del GGA, pero, el resultado está lejos de estar asegurado.
Persisten retos para acordar qué indicadores usar, cómo medirlos y cómo asegurar la financiación para su puesta en marcha. La aprobación del “paquete del GGA” debe darse en Belém, ello implicaría el cierre del Programa de Trabajo UAE–Belém y la adopción de una lista de indicadores que incluya, en particular, la provisión de financiamiento de los países del Norte.
La adaptación no puede esperar: la falta de adopción sería un fracaso colectivo para avanzar con la implementación de la adaptación. Sería aún más difícil coordinar la adaptación entre países y obtener financiamientos, sin una guía clara. La adaptación es indispensable y urgente, sin decisiones claras ahora no será posible reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia frente al cambio climático (Fuente: la voz de CANLA).
El secretario general de la ONU, António Guterres, reiteró su apoyo a la propuesta de triplicar la financiación para adaptación para 2030, uno de los temas centrales en negociación. Para millones de personas, dijo, la adaptación significa la diferencia entre «volver a plantar o pasar hambre, entre permanecer en la tierra ancestral o perderla para siempre».
La cumbre de los Pueblos, en su Declaración hacia la COP 30, reconoce la responsabilidad del norte global para las crisis que estamos viviendo, y exige una financiación climática justa, transparente y democratica: “Los países del Norte global, las corporaciones transnacionales y las clases dominantes son los principales responsables de estas crisis”. “La financiación climática debe estructurarse de manera justa, transparente y democrática. No son los pueblos y países del Sur Global quienes deben seguir pagando deudas a las potencias dominantes” (Texto tomado de la Declaración de la Cumbre de los Pueblos).
¿Hasta cuándo los intereses económicos seguirán frenando la posibilidad de salvar vidas?
